TN Esquina accedió a los detalles del fallo dictado este martes por el Tribunal Colegiado. Cristian Ramón Baleirón fue hallado responsable de abuso sexual con acceso carnal agravado en perjuicio de sus dos hijas menores de edad. Además de la pena, la Justicia le retiró la patria potestad y ordenó su inmediato traslado a una unidad penitenciaria.
Finalmente se dictó sentencia en uno de los casos más aberrantes que conmocionó a la comunidad de Esquina. Este martes por la mañana, el Tribunal Colegiado de Goya —presidido por el juez Ricardo Carbajal, junto a los vocales Jorge Antonio Carbone y Francisco Arrué— homologó en su totalidad el acuerdo de juicio abreviado pleno y condenó de manera firme a Cristian Ramón Baleirón, de 34 años de edad, a la pena de veinte años de prisión de cumplimiento efectivo.
El dictamen judicial ratificó la culpabilidad del imputado en un concurso real de delitos por el cargo de abuso sexual con acceso carnal agravado por la convivencia, el vínculo y la transmisión de una enfermedad sexual grave, habiéndose constatado la existencia de dos víctimas menores de edad. Ante la gravedad de los hechos, el tribunal dispuso además de forma accesoria el retiro definitivo de la patria potestad respecto de sus hijas y ordenó que el condenado sea alojado de manera inmediata en la Unidad Penal N° 8 de la ciudad de Goya, donde permanecerá alojado hasta que la condena quede firme y pase a una unidad penitenciaria provincial.
El cierre de una estrategia penal y el rol de la defensa
El veredicto de este martes llega tras un largo derrotero de marchas y contramarchas. Meses atrás, Baleirón había rechazado un acuerdo similar en Esquina, agotando las instancias locales. Ante la cercanía del debate oral programado para este mes de mayo, la vía del juicio abreviado debió ser resuelta y elevada al tribunal colegiado de la vecina ciudad de Goya.
En materia legal, la investigación penal preparatoria estuvo bajo la conducción del fiscal Dr. Javier Mosquera. Tras desvincularse inicialmente del estudio jurídico de José Codazzi (conocido popularmente como “el abogado del diablo” y salpicado a nivel local por la detención en torno al caso del “niño N”), la defensa técnica del imputado durante la audiencia definitiva de homologación terminó siendo ejercida formalmente por el defensor oficial, el Dr. Fernando Buffil.
El caso que rompió el silencio en Esquina
La causa penal se inició luego de un allanamiento judicial en Esquina, motorizado por la denuncia de los profesionales de la salud del Hospital San Roque. Las menores habían ingresado al nosocomio local por complicaciones médicas y, tras los estudios clínicos correspondientes, se detectó que presentaban Sífilis, una enfermedad de transmisión sexual (ETS).
El posterior testeo médico a todo el círculo íntimo familiar confirmó el peor de los escenarios: el diagnóstico positivo tanto en las menores como en el propio imputado, transformando las pericias científicas en pruebas irrefutables para la fiscalía. A pesar de los recurrentes intentos de la defensa original por sembrar dudas sobre los testimonios en Cámara Gesell o de buscar declaraciones públicas del acusado —solicitudes que fueron sistemáticamente denegadas por el Juez de Garantías, Dr. Gustavo Vallejos, para resguardar la integridad y los derechos de las niñas—, la contundencia del plexo probatorio obligó al acusado a confesar su culpabilidad para evitar una pena mayor en un debate oral tradicional.
Con este fallo definitivo, la Justicia de Goya cierra un capítulo desgarrador y encierra por las próximas dos décadas al responsable, brindando un marco de alivio y justicia para las víctimas y para toda la sociedad esquinense que siguió el caso con profunda indignación y expectativa.


