Aunque la familia de la víctima define al agresor como un “amigo de mucha confianza”, los detalles del ataque revelan una planificación que no coincide con un acto de locura al azar. Viviana Nievas confirmó en TN Esquina que el brasileño acechó desde los matorrales hasta encontrar a Javier a solas para dispararle a quemarropa.
¿Qué llevó a Josias Santos Regis a intentar terminar con la vida de Javier Nievas? Esa es la pregunta que sobrevuela la investigación tras el violento episodio del domingo por la noche. Mientras la víctima lucha por su recuperación en el Hospital Escuela de Corrientes, los testimonios de su entorno familiar dejan al descubierto una trama donde el móvil sigue siendo la pieza faltante.
La premeditación como clave del ataque
Un dato revelado por Viviana Nievas, hermana del herido, cambia el ángulo de la investigación: el agresor no llegó y disparó en medio de una discusión, sino que habría estado escondido en los matorrales espiando los movimientos de la casa. Según el relato, Santos Regis esperó pacientemente el instante en que las mujeres se alejaron hacia la calle para salir de su escondite y descargar su revólver contra Nievas.
De la amistad extrema al intento de homicidio
Lo que más llama la atención es el vínculo previo. Según la familia, Santos Regis y su exmujer, Mariana Riquelme, eran amigos íntimos de Nievas, al punto de haberse quedado en su casa durante viajes anteriores. Ante esta “confianza total”, resulta inexplicable para los investigadores que el brasileño haya ejecutado un plan de acecho tan preciso si no existía un conflicto de fondo, algo que la familia prefiere enmarcar únicamente en el carácter “violento y psicópata” del agresor.
El enigma de las reuniones espirituales
Durante la entrevista en La Mañana de Noticias, se consultó sobre la naturaleza de los encuentros que la víctima encabezaba en el lugar, mencionando “liberaciones” y “constelaciones”. Aunque la hermana intentó minimizar estas actividades calificándolas como simples “mates entre amigos”, el hecho de que el ataque fuera directo y certero contra el referente de estas reuniones vuelve a poner el foco sobre el entorno en el que se movían víctima y victimario.
Con dos proyectiles aún alojados en su cuerpo —uno de ellos cerca de la aorta—, el testimonio de Javier Nievas será fundamental para determinar si existió un detonante personal, una cuestión de celos o un conflicto que todavía no ha salido a la luz en esta compleja causa judicial.


