El juez Julio Ángel Duarte dictó el fallo en Goya tras una investigación de casi un año que desnudó maniobras fraudulentas, falsificación de documentos públicos y retención indebida contra múltiples clientes.
Por el momento, la profesional continuará con prisión domiciliaria hasta que la sentencia quede firme, momento en el cual pasará a la órbita del Servicio Penitenciario de Corrientes.
La Justicia de Goya puso fin a la impunidad de quien en Esquina conocemos muy bien y apodamos sin vueltas: “La Reina de la Estafa”. La abogada esquinense Marina Soledad Arce fue condenada a la pena de tres años de prisión de ejecución efectiva, sumado a la inhabilitación absoluta para ejercer su profesión por el mismo período de tiempo, tras ser hallada culpable de una sistemática serie de delitos que destruyeron la confianza de sus clientes.
El fallo, dictado de manera unipersonal por el juez Julio Ángel Duarte, hizo lugar de forma contundente a la acusación impulsada por la Fiscalía y por las querellas particulares que representaban a los damnificados. La sentencia la declaró penalmente responsable de delitos vinculados a estafas, uso y falsificación de documentación pública, y retención indebida.
La caída de la profesional no fue casualidad. Detrás del veredicto existió una minuciosa investigación penal que se extendió durante casi doce meses. La Fiscalía acumuló un arsenal de pruebas clave, incluyendo pericias informáticas, estudios documentológicos y testimonios contundentes de las víctimas.
El modus operandi quedó al descubierto: la profesional cobraba importantes sumas de dinero por supuestos trámites judiciales y administrativos que jamás se realizaban. Para sostener el engaño en el tiempo, entregaba a sus propios clientes documentación apócrifa y sin ningún tipo de validez legal, configurando un perjuicio económico y moral devastador.
A pesar de la gravedad de la pena de prisión efectiva, el magistrado resolvió mantener la prisión domiciliaria de la condenada hasta tanto la sentencia adquiera firmeza. Fuentes judiciales indicaron que la estrategia de la defensa técnica apuntaría a presentar un recurso de casación con el firme objetivo de torcer el rumbo del fallo y lograr que la ejecución de la pena sea de carácter condicional.
Sin embargo, el destino final parece marcado: una vez que se agoten todas las instancias ordinarias y extraordinarias de apelación, Marina Soledad Arce deberá abandonar el beneficio del arresto domiciliario para cumplir el resto de la condena tras las rejas, bajo la estricta órbita del Servicio Penitenciario de Corrientes.


