Este miércoles por la mañana, numerosos vecinos comenzaron a acercarse a la capilla del barrio San Cayetano, en Esquina, para participar de las actividades religiosas en honor al patrono del pan y del trabajo. La jornada incluye celebraciones litúrgicas, procesión, misa y un almuerzo comunitario.
Desde temprano, fieles de distintas zonas de la ciudad comenzaron a llegar a la curva de San Cayetano, como se conoce popularmente al sector donde se encuentra la capilla que lleva el nombre del santo. La celebración central estaba prevista para las 10 de la mañana, con una celebración de la palabra y comunión, seguida por la tradicional procesión y la misa.
El móvil de la Mañana de Noticias dialogó en vivo con el diácono Hugo Florentín, quien expresó:
“Es un día especial para pedir y agradecer. Muchos se acercan con la fe puesta en San Cayetano, para pedir que no falte el pan en la mesa y el trabajo en cada hogar. Hoy más que nunca, es un gesto de esperanza”.
Florentín recordó que San Cayetano fue un hombre sencillo y humilde que dedicó su vida a los demás, y que, según se sabe, habría sido el creador del primer banco para asistencia de trabajadores en situación vulnerable.
“No solo creyó, sino que practicó su fe, y la puso al servicio del otro”, afirmó el diácono, destacando su legado como testimonio de fe activa.
A lo largo del día se prevén distintas actividades:
A las 10:00, celebración de la palabra con comunión
A las 16:00, procesión por las calles del barrio
A las 17:00, misa central
Y al mediodía, un almuerzo comunitario con locro para compartir entre vecinos
En las inmediaciones de la capilla ya se observaban desde temprano fieles rezando, encendiendo velas y dejando intenciones. “Es un día donde el pueblo expresa su fe con profunda devoción”, mencionaron desde la organización.
Cabe destacar que San Cayetano es el segundo santo más venerado en Argentina después de la Virgen de Luján. En lugares como Liniers, Buenos Aires, miles de personas hacen fila durante horas para agradecer o pedir por trabajo y sustento.
Desde Esquina, el mensaje se repitió con fuerza:
“Que nunca falte el pan y el trabajo en ningún hogar argentino”.
