Este fin de semana pasado, en una jornada calurosa pero agradable, las escuelitas de fútbol de la ciudad vivieron este fin de semana una verdadera fiesta deportiva en el marco de la final de la Copa de Oro, instancia que forma parte de un proyecto que busca fomentar la participación y el crecimiento formativo de los chicos.
Damián Mato, uno de los organizadores del torneo, destacó el éxito de la iniciativa y la alegría de ver a tantas categorías reunidas.
“Muy contentos por un proyecto que se está dando al pie de la letra. Gracias a Dios está saliendo todo re bien y los chicos, como siempre, sufriendo la final pero felices”, expresó.
Un torneo con espíritu participativo
Mato remarcó que el objetivo principal del torneo es la participación, más allá del resultado.
“Es una fiesta. La idea es que todos jueguen. Las finales existen para dar un plus de motivación, pero el espíritu es que todos participen, cuantas más categorías y más chicos en la cancha, mejor”, explicó.
Asimismo, detalló que algunas finales se juegan a tres partidos para asegurar que todos los niños tengan la oportunidad de sumar minutos.
“Cuando hay grupos de cinco equipos, incluso el que queda último vuelve a entrar en un triangular para disputar otra copa. Siempre buscamos que puedan jugar lo más posible”, agregó.
Los Tigres y su participación en la Copa de Oro
También dialogamos con Fabio, director técnico de la escuelita Los Tigres, quien se mostró satisfecho con el desempeño de sus jugadores durante la final.
“Estamos jugando la Copa de Oro y hasta ahora vamos bien. Esto nace de un proyecto en conjunto con Damián, Javier Sotelo, Coco Laurito y José, trabajando en lo formativo y aprovechando la competencia para corregir y mejorar”, comentó.
El entrenador resaltó el valor social de estas actividades:
“Más allá del fútbol, buscamos que los chicos se diviertan, hagan amistades, se conozcan y que las escuelitas sigan creciendo”.
Fabio también enumeró las escuelitas que forman parte del proyecto: Supercampeones, San Cristóbal, Los Panitas y Los Tigres, entre otras. Todas ellas trabajan con el objetivo común de formar no solo deportistas, sino también valores de vida.
Un cierre a pura emoción
Con la presencia de padres, profesores y niños de distintas categorías, la final de la Copa de Oro se convirtió en una celebración del deporte, la convivencia y el trabajo comunitario.
“Gracias por difundir lo que hacemos para la ciudad y los chicos”, concluyó Damián Mato antes de volver al campo para el segundo tiempo de su equipo.
