En un fin de semana inolvidable para el básquet esquinense, la categoría U11 del Club Sportiva logró una hazaña: clasificarse al cuadrangular final del torneo provincial, en lo que fue su primera experiencia competitiva. Con un trabajo serio, compromiso de los chicos y el apoyo incondicional de las familias, el club se posiciona nuevamente en lo más alto del deporte formativo.
“Orgulloso de los nenes, de los padres, del club, del trabajo que se hizo. La verdad que es increíble haber podido traer esta semifinal acá, con lo que eso significa”, expresó visiblemente emocionado el entrenador Julián tras el partido. “Los chicos compitieron de igual a igual con todos los equipos, y eso es lo más gratificante. Clasificamos al cuadrangular final, y eso en su primer torneo es una alegría enorme”.
El equipo se enfrentó a rivales de peso, como San Martín de Corrientes y Regatas, dos instituciones de élite en el básquet provincial. “Se sintió la presión y los nervios del partido. Nos sacaron ventaja en los primeros cuartos, pero hay que entender que estamos hablando de nenes, algunos de nueve años. Esto recién empieza y es todo aprendizaje”, agregó el entrenador.
Más allá del resultado, el impacto en la comunidad deportiva fue notable. “Mucha gente volvió al club, se vio otra cara de Sportiva. El trabajo de los padres fue impresionante. Ya lo hicimos con la U15, ahora con la U11 y vamos por la U13. Da gusto trabajar así, con tanta energía positiva”, afirmó.
La emoción del cuerpo técnico fue compartida con los chicos en una charla final cargada de mensajes alentadores: “Esta derrota enseña. Ustedes representaron a una ciudad, están entre los cuatro mejores equipos de la provincia. Perdieron contra un grande, pero dejaron todo. Ahora toca seguir trabajando, mañana tenemos entrenamiento y se viene la final del pre-federal”.
Sportiva ya piensa en lo que viene: buscará que el Final Four se juegue en Esquina. “Hace seis años que no se organiza algo así acá. Vamos a hablar con los padres para ver si podemos licitar y traerlo nuevamente. Sería un premio enorme para todo este esfuerzo”.
El cierre fue con el clásico grito de guerra del equipo: “¡Uno, dos, tres, dale Sportiva!”. Un canto que resume el espíritu de un grupo que ya hizo historia, pero que todavía tiene mucho más para dar.
