En las primeras horas de este sábado, alrededor de las 00:15, la ciudad de Esquina se vio sorprendida por un fenómeno meteorológico inusitado. En diversas zonas de la localidad, granizos del tamaño de un huevo comenzaron a caer con una intensidad que muchos habitantes jamás habían presenciado. Aunque la tormenta duró apenas cinco minutos, su impacto fue contundente y dejó a la población alerta.
El Servicio Meteorológico Nacional ya había emitido una alerta amarilla, advirtiendo sobre la posibilidad de un frente de tormenta en varias localidades de la provincia de Corrientes. Sin embargo, el estruendo del granizo al impactar contra los techos y las calles era algo que no se esperaba. El sonido, similar al estallido de vidrios rompiéndose, resonaba por toda la ciudad, y la preocupación se apoderó de los vecinos, que miraban por las ventanas, algunos incluso saliendo a la calle para atestiguar el espectáculo natural que se desarrollaba ante sus ojos.
El granizo, de un tamaño considerable y con una fuerza impresionante, caía en ráfagas, haciendo que la gente corriera a refugiarse. Los coches estaban expuestos, y los que se encontraban a la intemperie recibieron el fuerte impacto de estos proyectiles helados. Las calles, usualmente tranquilas a esa hora de la noche, se convirtieron en un caos sonoro, una sinfonía de miedo y asombro.
Al finalizar este breve pero intenso fenómeno, el ambiente quedó impregnado de una extraña mezcla de inquietud y admiración. La ciudad regresó lentamente a la calma, pero las huellas del granizo quedaron visibles en los jardines y vehículos, recordándole a todos que, a veces, la naturaleza puede mostrarse de formas inesperadas y poderosas.
