En la mañana de este lunes, tras el conflicto con Pacho Echeverría, Fernando Quevedo Orden volvió a amagar con su salida del cargo de Director de Museos y Patrimonio, llegando incluso a firmar su dimisión frente a los presentes. La situación no solo pone en duda la continuidad del funcionario —que viene de la gestión anterior—, sino que dispara una alarma sobre la propiedad de las exhibiciones: ¿Qué parte del Museo pertenece realmente a los esquinenses?
Lo que para muchos fue un “dejà vu”, para otros fue el detonante de una crisis institucional en el área de Cultura. No es la primera vez que Fernando Quevedo Orden amaga con dejar su puesto, pero este lunes la escena fue más allá: frente a testigos y cámaras, el funcionario firmó un documento que aseguró era su renuncia irrevocable.
Sin embargo, la validez de este acto queda ahora en manos del Intendente Cristian Olivetti. Cabe recordar que, aunque la actual gestión lleva apenas cuatro meses de mandato, Quevedo Orden es un funcionario que viene de la administración anterior, lo que traslada el interrogante al pasado: ¿Qué se hizo durante los últimos años para asegurar un patrimonio propio para Esquina?
El punto más polémico de la mañana fue la advertencia del propio director, quien afirmó que parte de la exhibición actual es de carácter privado y se retiraría junto con él. Esta declaración genera un fuerte reclamo, no solo hacia la gestión actual que heredó esta estructura, sino hacia la anterior:
¿Por qué el Museo de Esquina depende de colecciones privadas para mantenerse abierto?
¿Qué gestiones se realizaron para que la ciudad cuente con un patrimonio histórico municipal genuino?
Si Quevedo Orden se retira, ¿el museo queda desmantelado?
La comunidad de Esquina merece claridad. No se trata solo de nombres propios, sino de defender la historia que nos pertenece a todos y no permitir que la cultura local quede sujeta a los vaivenes o “amagues” de un funcionario de turno.
