Este martes 8 de abril se cumple un mes desde la trágica desaparición de Nahuel Alegre en las tumultuosas aguas del río Paraná. La fatídica jornada tuvo lugar el sábado 8 de marzo, cerca de las 11 de la mañana, cuando una embarcación, que llevaba a cuatro jóvenes con la intención de pescar, se encontró con un repentino cambio climático.
A medida que las nubes comenzaron a oscurecer el cielo, una tormenta se desató, trayendo consigo vientos intensos y lluvias. En medio de este caos, la embarcación perdió estabilidad y se dio vuelta, arrojando a sus ocupantes al agua. Lisandro Vera, uno de los jóvenes, logró nadar hacia la costa, pero el destino de sus compañeros fue angustioso: Hernán Vega, Nicolás Álvarez y el guía de pesca, Nahuel Alegre, desaparecieron en el río, tragados por sus corrientes impetuosas.
Los cuerpos de Hernán y Nicolás fueron recuperados días despues, hallados sin vida en las aguas. Sin embargo, el cuerpo de Nahuel permaneció oculto. Durante 18 días, se llevó a cabo un intenso operativo de búsqueda. Participaron miembros de la Prefectura Naval Argentina, bomberos Voluntarios, policías del PRIAR, el CO.ES.PE., personal municipal, así como embarcaciones particulares, helicópteros y drones. A pesar de los esfuerzos realizados, los resultados siempre eran negativos, dejando a la comunidad y a su familia sumidos en la desesperación.
Los familiares de Nahuel, profundamente afectados por la tragedia, han manifestado su gratitud hacia todas las personas que, de diversas maneras, se unieron a la búsqueda, haciendo todo lo posible para localizar a su ser querido en las implacables aguas del Paraná. En el puerto de la localidad de Esquina, también se llevaron a cabo misas religiosas, donde la comunidad se congregó para ofrecer apoyo espiritual a los familiares de las víctimas, aferrándose a la fe en un momento de dolor.
A pesar de la angustia y la incertidumbre, los seres queridos de Nahuel Alegre mantienen viva la esperanza de poder encontrarlo. Con el corazón apesadumbrado, continúan esperando un milagro, sin rendirse ante la adversidad que les ha tocado vivir.
