Esquina, vive momentos de tensión y descontento en la antesala de su carnaval, una de las celebraciones más esperadas del verano. A solo semanas del inicio de los festejos, los comparseros alzaron su voz contra la organización del evento, advirtiendo que no se presentarán si no se cumplen sus demandas.
El conflicto gira en torno a la decisión de trasladar el espectáculo al predio cerrado de la Sociedad Sportiva Esquinence, alejándolo de su tradicional escenario en la Avenida Hipólito Yrigoyen. Según los comparseros, esta medida no solo desvirtúa el espíritu de la fiesta, sino que también limita el despliegue artístico y reduce significativamente la capacidad para el público.
“Nos quitan nuestra esencia”
“Queremos bailar en la calle, como siempre. Nos corresponde por derecho. Esto es un retroceso de 20 años”, expresó un representante de las comparsas enojado. Las agrupaciones Carú Curá, Yasi Berá, Samba Show y Yeroquí Porá se unieron en un reclamo común, denunciando falta de respeto y planificación. Los comparseros aseguran que fueron informados de la decisión de trasladar el evento a una cancha de fútbol apenas tres semanas antes del inicio, una medida que consideran arbitraria y que, según ellos, responde a intereses económicos.
“La idea de usar una cancha es para que después puedan hacer plata si no venden muchas entradas. Esto no es carnaval, es un negocio”, afirmó una de las bailarinas indignada.
La polémica de siempre: ¿cultura o negocio?
El traslado del carnaval fue justificado por los organizadores con la promesa de mejorar la experiencia tanto para artistas como para espectadores. Sin embargo, el malestar es evidente. “No hay nadie que quiera bailar en esas condiciones. El corsódromo no es un capricho, es el lugar donde se vive el carnaval de verdad”, declararon los comparseros.
El nuevo predio, que unifica dos canchas mediante asfaltado, contará con tribunas, palcos VIP y baños, según los organizadores. Pero para los artistas, esas medidas no compensan la pérdida de la avenida, un espacio que consideran clave para el despliegue de su arte.
“El esfuerzo es nuestro, pero las decisiones son de otros”
Los comparseros planean realizar una reunión pública esta semana, con el objetivo de visibilizar su protesta ante turistas y vecinos. “Esquina vive del turismo en carnaval. Pero quienes hacemos el esfuerzo económico, quienes trabajamos todo el año, somos los que menos somos escuchados”, advirtieron.
En una nota dirigida a los organizadores, las comparsas argumentaron que el traslado afecta directamente el espectáculo: “La reducción de espacio, tiempo y capacidad de espectadores nos pone en una posición de vulnerabilidad. Esto no es un carnaval, es un retroceso que ignora nuestra identidad cultural”.
Una crisis que podría afectar el evento
El carnaval de Esquina, programado para el 25 de enero, 1 y 8 de febrero, corre el riesgo de convertirse en un evento vacío de su esencia. Con entradas que oscilan entre 5.000 y 12.000 pesos, muchos se preguntan si esta crisis no terminará afectando la asistencia y el prestigio de una fiesta que lleva décadas siendo el orgullo de la ciudad.
Mientras tanto, el reloj corre y los tambores suenan a protesta en lugar de samba. ¿Será este el año en que Esquina pierda su carnaval?
